//

Resistencia

02.Sep 2014
Portada Editoriales Artículos de opinión BOLIVAR Y LAS IDEAS DE LIBERTAD Y UNIDAD.

BOLIVAR Y LAS IDEAS DE LIBERTAD Y UNIDAD.

Correo electrónico Imprimir PDF

En este escrito voy a tratar de determinar cuál es la noción de  libertad y  unidad en Bolívar (1783-1830) y cómo las utiliza. Esto puede plantearse de la siguiente manera: en los escritos del Libertador se descubren dos niveles en su discurso: un nivel político práctico que se enmarca en su liberalismo criollo y que tiene alcances inmediatos: se trata de lograr la independencia y de promover las ideas liberales e ilustradas; otro nivel más especulativo que se vincula al pensamiento utópico y con una finalidad mediata: es cuando propone la unión de América y el antagonismo con los nuevos imperios.

Así, puede decirse que hay un doble concepto de libertad en el discurso y en la práctica de libertad. Esta dualidad puede describirse cronológicamente. El recorrido empieza en 1813 y se extiende hasta 1819, es cuando consolida su acción política y militar. Esa etapa culmina con su renuncia al cargo de Dictador Supremo de la República en el congreso de Angostura, en donde propuso un proyecto de constitución. En este período desarrolló un gran trabajo teórico y práctico que da solidez a su pensamiento y a su conciencia de criollo americano.

Esa conciencia criolla se fue formando en la búsqueda intensa de una identidad y de las expectativas de formar una patria propia. Es hasta el siglo XVIII cuando las ideas americanistas y regionalistas se van haciendo más explícitas y conscientes en el ámbito criollo. Aquí van influyendo las ideas ilustradas, pero sobre todo una serie de condiciones reales y concretas, específicamente económicas y dictadas por la corona. Por ejemplo: la existencia del monopolio comercial, el uso de los puertos, las restricciones al cultivo y a la industria, los obstáculos para acceder al gobierno, las leyes que frenaban a los criollos y un sistema educativo elitista. Es decir, todo lo que significaba el sistema colonial. Tal situación otorgó al criollo la posibilidad de ver  la colonia como un espacio represivo y un aparato administrativo que frenaba toda posibilidad de construir una economía equilibrada, sana y propia.

Desde finales del XVII hasta inicios del XIX, la conciencia criolla se encargaría de denunciar y exigir una renovación de la administración y la economía colonial. Por tal razón en 1776 se creó la Intendencia de Caracas separada del resto del Nuevo Reino de Granada, ello se va a expresar en mejoras en la administración y en un mayor impulso a la economía regional a través de la plantaciones y del esclavismo. Se va a generar alguna libertad de comercio frente a las viejas prácticas restrictivas del imperio español.

En 1783, cuando nació Bolívar, el desarrollo económico ya no admitía atraso y la necesidad de libertad no era un traslado mecánico de las ideas ilustradas, sino que era una exigencia generada por el adelanto político y económico de la región. Por ello, desde el siglo XVII en América se fue formando una creciente concientización del criollo, es decir, se van identificando con el suelo en que han nacido, se encuentran a sí mismos, se valoran y van descubriendo su ubicación social. Pero a la base de este hecho psicológico hay una serie de cambios en la estructura económica colonial, especialmente se nota con el surgimiento y difusión de la hacienda que significó tierras, ganado, hombres y poder en manos de los criollos. Esto fue fundamental en la conciencia del criollo ya que en el siglo XVIII serían los  hacendados los que se enfrentaron a la  iglesia y a la burocracia de los virreinatos, serían los que liberarían a sus esclavos y distribuirían las armas.

En esa formación de la conciencia fue importante la conciencia de separación de Europa, separación no sólo física sino que estaban lejos en todo sentido. Esto permitió algo muy importante: a partir de una situación concreta el criollo reparó en sus características particulares e identificó a la nación criolla como su nación. Dicho de otro modo: la base en la formación de la conciencia criolla fue la búsqueda de un lugar y de un reconocimiento, fue cuando valoró su patria como la unión de lo indígena con lo español.

LA LIBERTAD EN EL SIGLO XVIII.

En el siglo XVIII la situación es distinta respecto al siglo anterior y Bolívar da un paso más. Ya no se trata solamente de edificar la nación del criollo, de la patria criolla, sino de la nación de todos los nacidos en estas tierras. Así, el criollo no sólo se compromete con su clase sino con el pueblo entero. El Libertador lo planteó claramente cuando dijo: “Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, no somos ni indios ni europeos, sino una especie intermedia entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles”. En esas palabras reconoció un destino común para todos los americanos y ese destino es su emancipación. Es decir, hay una conciencia de la separación física de Europa que se desarrolla gracias a los cambios en la estructura económica, que agilizaría el desarrollo agrícola y el comercio de América Latina, a ello siguió la formación de la conciencia de la necesidad de una separación económica y política de España.

Esa separación es el sentido más directo e inmediato que la noción de libertad tuvo en Bolívar y en ello se basó su liberalismo criollo. En consecuencia, liberar América es no admitir su ser colonial, limitado y dependiente. Es poner a un lado un orden que frenaba las posibilidades de producción en muchos campos, de un orden social que estimulaba una sobreproducción unilateral que beneficiaba únicamente a la metrópoli. Esta libertad entendida como emancipación debía traducirse en hechos concretos que fueran más allá del discurso político.

 Dicho de otra forma: si la libertad significaba emancipación y si la independencia sólo podía lograrse con la insurgencia y la guerra, la necesidad de independizarse y de ser libre debía de efectuarse como una guerra a muerte, justificada, legítima, porque, según Bolívar, “Los tiranos de la América no son (en vista de su comportamiento) de la especie de los hombres”. Aunque a Bolívar le pesara que la libertad se obtuviera a ese precio, consideró que la guerra tenía que ganarse de ese modo, y creyó que la guerra de emancipación era justa, ya que “los soldados de la libertad son superiores a los viles mercenarios de un tirano”.

 El desconocimiento de parte de España hacia los tratados de rendición hechos en el campo de batalla, dieron a los americanos “un nuevo y terrible derecho”: el de la emancipación y exterminio de las tropas españolas. Así, el liberalismo criollo no sólo fue significando autonomía económica y política; la libertad también debía comprender la reconstrucción y el ordenamiento de la sociedad. Y para este último propósito debían de tomarse en cuenta los modelos políticos practicados en Europa y en Estados Unidos y las ideas de algunos ilustrados como Jeremy Bentham. En otras palabras, la libertad había reunido hombres armados y esa misma guerra debía contribuir a establecer formas libres de gobiernos republicanos. Esa libertad se manifestaría en varios sentidos: libertad de la tiranía y la opresión, emancipación política y económica y como renovación del Estado. 

Bolívar descubrió que el americano estaba interesándose por lo americano y en liberar a sus hermanos, esto se estaba convirtiendo en una virtud propia de hombres libres, generosos, decididos y valientes. Esa aspiración a la libertad tenía una doble fundamentación: por un lado estaba la necesidad de romper con la dependencia colonial; por otro, existía incapacidad en el poder español para retener a sus colonias. Así, la pretensión del liberalismo criollo consistía en formar Estados independientes fuertes y que, paradójicamente, luego cayeron en guerras civiles que los obligó a solicitar ayuda y protección a las potencias extranjeras.

En opinión de Bolívar una de las causas principales de las guerras civiles se encontraba en la ignorancia y en la falta de civilización. Esa era una de las herencias coloniales. En la “Carta de Jamaica” sostuvo que “Los americanos en el sistema español… no ocupan otro lugar… que el de siervos propios para el trabajo, y cuando más el de simples consumidores”. América hispana era un país pasivo, con habitantes alejados del gobierno y de la administración del Estado. Y todo ello producido por el sistema colonial que había generado ignorancia y esto también contribuyó a que, después de la independencia, continuara el caos por el caudillismo, que se desconociera la importancia del gobierno, de las leyes y de los intereses colectivos.

¿COMO ORDENAR EL CAOS?

La forma más adecuada para sacar a la América del desorden de la guerra era con la instalación  de una República liberal y centrista que cuente con un grupo selecto e ilustrado capaz de guiar y educar al pueblo. Esa propuesta de ilustración y civilidad, configura todo el cuadro de lo que se puede llamar “liberalismo criollo” y a la vez dio paso a lo que se puede denominar utopía libertaria. Es decir: la libertad como discurso político se convertiría en un ideal regulativo de la teoría y la acción, que orientaría incluso a las emociones. Este concepto adquirió una dimensión romántica cuando se afirmó que serviría también para la formación de un individuo por y para la libertad, que participaría en la reconstrucción y ordenamiento de la sociedad.

Para tales propósitos debía considerarse la experiencia de los modelos practicados en Europa y en Estados Unidos, agregándose la contribución de algunos ilustrados como el inglés Jeremy Bentham. Esa libertad, entonces, que había reunido a hombres armados, debía contribuir a establecer formas libres de gobiernos republicanos. Además, la libertad no tendría un carácter incondicional sino que sería una libertad social, apoyada en una voluntad general moderada y en una autoridad política limitada para que no se transformara en poder absoluto. Es, pues,  libertad formal, igualdad y reconocimiento legal de la libertad de los otros. Ese concepto sería un término medio entre la anarquía y el despotismo, que tendría que manifestarse en un equilibrio armónico entre la voluntad general y el poder legislativo.

La obtención de la libertad se lograría también mediante un proceso educativo en el que intervendría el conocimiento y la virtud o, en palabras de Bolívar tomadas del “Discurso de Angostura”: “Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”. La libertad verdadera requería de emancipación, instituciones fuertes, educación moral e intelectual del pueblo. En ese mismo discurso decía: “Hombres virtuosos… patriotas… ilustrados, constituyen las Repúblicas”; mientras que un pueblo pervertido, rápido pierde su libertad. La libertad social sería la base del modelo estatal y ello implicaría la soberanía del pueblo, la división de poderes, libertad civil, abolición de la esclavitud, de la monarquía y los privilegios. Todos estos elementos son los que equilibrarían la voluntad general y el poder legítimo.

En resumen, en la idea de libertad sostenida por Bolívar se concentran los siguientes aspectos: la promoción de las virtudes cívicas, educación moral, un modelo republicano adecuado a las circunstancias. Esa formación cívico-moral sería la garantía para la expresión de una  moderada voluntad general, a ello se le uniría la creación de un sistema de leyes apoyado en la realidad y que resguardara la legitimidad del poder, en donde participarían los hombres virtuosos y las leyes justas que construirían el espacio de la auténtica libertad social.

EL IMPERIALISMO Y LA UNIDAD DE AMERICA.

Desde 1716 se fue forjando entre los gobernantes norteamericanos la idea de hacer lo que sea para que el continente fuera de los Estados Unidos y el primer paso en tal dirección fuera provocar la desunión de las Repúblicas. La agresión y los intentos de anexión se inauguraron en 1848 al obligar a México a firmar un tratado que legalizó el robo de más de un millón y medio de kilómetros cuadrados, ese fue el Tratado de Guadalupe Hidalgo que extendió el dominio de Estados Unidos hasta el Río Bravo. Esas tentativas fueron creando cierta capacidad de respuesta combativa lenta, pero firme. Un ejemplo de ello sucedió el 12 de noviembre de 1814 cuando Bolívar proclamó: “Para nosotros la patria es América” y para ello sostuvo encuentros y recibió apoyo del Presidente Petión de Haití y del General José de San Martín, y llevó a cabo una lucha por la independencia de toda América del Sur.

 Tal ejemplo fue retomado medio siglo después, en 1886, cuando José Martí declaró: “Nuestra patria es una, empieza en el Río Grande, y va a parar en los montes frescos de la Patagonia”; y antes de morir sostuvo que “Somos los hijos de la espada de Bolívar”. Esa es una tendencia en el pensamiento latinoamericano, la fidelidad a los ideales unitarios de los próceres. Antes de Bolívar  el venezolano Francisco de Miranda que luchó como general de la revolución francesa, divulgó en Europa la necesidad de promover las ideas independentistas de América, aspiró también a construir una República continental que se llamaría Colombia y que se extendería desde el Mississippi hasta el cabo de Hornos. En las primeras décadas del siglo XX Augusto César Sandino  se declaró “hijo de Bolívar”. Aunque el Libertador no fuera el primero en la lucha por la integración, se tornó en el más alto exponente teórico y práctico al intentar erigir a la Gran Colombia y el Congreso de Panamá.

El 3 de diciembre de 1813 en el Congreso de Nueva Granada Bolívar planteó la necesidad de unir a toda Sudamérica bajo un solo gobierno “que emplee sus grandes recursos en una sola obra, la de resistir todas sus agresiones guerreras, en tanto una creciente cooperación mutua en el interior nos asegure el apogeo y la propiedad”. En el mismo año, urgió a venezolanos y a colombianos a unirse porque “divididos seremos más débiles, menos respetados, en la unión bajo un gobierno supremo hará nuestra fuerza”. Una de las concepciones políticas más acabadas de aquella época como es la Carta de Jamaica, firmada el 6 de septiembre de 1815, recoge esta expresión del Libertador: “Es una idea grandiosa… formar… una sola… Con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería… tener un solo gobierno”. Aunque el pensamiento de Bolívar también tomaba en cuenta algunos obstáculos de la ansiada unidad como  el clima y los intereses opuestos que dividían a la región. La idea grandiosa era instalar un solo congreso, aunque fuera en el futuro, por ello repetía que “una sola debe ser la patria de todos los americanos”.

En 1818 insistió en formar un solo cuerpo político que hiciera de América “La Reina de las naciones, y la madre de las Repúblicas”, que debería estar separada de los Estados Unidos por algunas características que los separaban y que, el 15 de febrero de 1819 en el Discurso de Angostura las definió de esta forma: “ni remotamente ha entrado en mi idea asimilar la situación y la naturaleza de los Estados tan distintos como el inglés americano y el americano español”. Igual creyó que las leyes políticas y los códigos religiosos de Venezuela y Estados Unidos, son difíciles de adaptar ya que, siguiendo a Montesquieu, “las leyes deben ser propias para el pueblo que se hacen… deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, al género de vida de los pueblos, el código que debemos consultar es el que tiene que ver con los habitantes, sus inclinaciones, su riqueza, su número, su comercio, costumbres y modales”. Además, pretendió involucrar a Inglaterra en la independencia de las colonias españolas, ligarse comercialmente para alejarlos de los Estados Unidos. Se trataba de debilitar esa influencia que se estaba insinuando como el poder que sustituiría a España como el nuevo imperio.

Después de la independencia, el 8 de enero de 1822, siendo Presidente de Colombia, le expresó a Bernardo O’Higgins que aunque se haya expulsado la opresión y “fundado instituciones legítimas… todavía nos falta poner el fundamento del pacto social, que debe formar de este mundo una nación de Repúblicas; es decir, América bajo una sola ley y guiada por la libertad”. Bolívar pudo ver también los posibles riesgos que podían surgir con la expulsión de España; el 30 de enero de 1823 sostuvo que podía venir la división al no haber enemigos externos, es decir: “La unión no nos vendrá nunca de la satisfacción que da una independencia y una confianza sin límites, porque el día que nada temamos ese día empiezan todos los peligros de Colombia”.

Esto significaba que la libertad no vendría de forma inmediata, sino que estaba pensada como un proceso que necesitaba tiempo para su maduración; por ello convocó el 7 de septiembre de 1824, al Congreso Anfictiónico en Panamá, cuando se dirigió a los pueblos de Colombia, México, de Centro América,  Argentina y Chile, dijo que es tiempo “que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas… tengan una base fundamental que eternice… la duración de estos gobiernos”; la tarea consistiría –continuaba Bolívar- en “establecer aquel sistema y consolidar el poder de esta gran cuerpo político”, y esta autoridad sólo podría existir “en una asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de nuestras Repúblicas, y reunidos bajo los auspicios de la victoria… contra el poder español”.

El Congreso Anfictiónico resolvería conflictos, aconsejaría acerca de los peligros comunes, interpretaría los tratados, conciliaría las diferencias y sería el origen del derecho público. El objetivo central era forjar un bloque de repúblicas libres contra la influencia europea y norteamericana. Al Congreso asistió Estados Unidos, invitados por Francisco de Paula Santander, al respecto Bolívar dijo que “jamás seré de la opinión de que los convidemos para nuestros arreglos a los americanos”. Su estrategia era oponer los intereses de los Estados Unidos a los de Inglaterra para ganar tiempo, ya que ambas potencias no eran más que “aliados eventuales, y muy egoístas”. El problema estribaba en que Europa estaba unida y América devastada, por ello confiaba en la posibilidad de organizar un ejército de cien mil hombres bajo un mando único y esto sería la garantía de la independencia total. No quería la presencia norteamericana ya que, según él, nos podía “comprometer con la Inglaterra, porque los norteamericanos son los únicos rivales de los ingleses” (Carta a Santander, 28 de junio de 1825). Suponía que una posible protección inglesa era inconveniente y que lo importante era que: “La existencia es el primer orden; y el segundo es el modo de existir: si nos ligamos a la Inglaterra existiremos, y si no nos ligamos nos perderemos infaliblemente… es preferible el primer caso. Mientras tanto, creceremos, nos fortificaremos… entonces, nuestra propia fortaleza y las relaciones que podamos formar con otras naciones europeas, nos pondrán fuera del alcance de nuestros tutores y aliados”.

Los opositores de esta alianza eran los Estados Unidos y los delegados de ese país, que llegaron tarde al Congreso, tenían orden del Presidente Adams de velar por sus intereses respecto al estatus de Cuba y Puerto Rico, su intención era mantener el orden colonial en esas islas y esto se oponía a la idea de Bolívar de liberar esos países.

La pugna entre Bolívar y los Estados Unidos tenía antecedentes desde enero de 1817, cuando barcos contrabandistas de esa nación   dotaron de armas a las tropas españolas. El gobierno de Caracas capturó dos barcos al servicio de España y esto provocó una discusión con el embajador norteamericano Bautista Irving. El 29 de julio de 1818 Bolívar le reclamó por el olvido de la fraternidad, la amistad y los principios liberales comunes, le expresó: “Para dar armas a unos verdugos… que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana, ¡la sangre de sus propios hermanos!”. El 28 de agosto del mismo año, condenó el hecho de que los Estados Unidos prohibieran a Venezuela comprar armas y municiones mientras que a España le concedía facilidades; estos actos le causaron al Libertador “Extrema repugnancia y… dolor”. El 7 de octubre le dijo al diplomático norteamericano que no permitirá ningún ultraje a los derechos nacionales y que “lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”. El contrabando durante seis años a favor de España de hecho eran acciones contra Bolívar que, al referirse a la política del Presidente James Monroe manifestó que “jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros”.

El conflicto se hizo más evidente el 17 de enero de 1827 cuando el embajador de Estados Unidos en España, Alexander Everett, afirmó que no se debía alentar un despotismo ilustrado en Colombia y Perú ya que intentarían también llegar a Cuba; textualmente dijo: “Si Bolívar realiza su proyecto, será casi completamente con la ayuda de las clases de color, las que, naturalmente… constituirán las dominantes del país… un déspota militar del talento y experiencia al frente de un ejército de negros no es ciertamente la clase de vecino… que quisiéramos tener”. Después propuso que no es bueno reconocer a Colombia ya que será un vecino desagradable para los Estados Unidos.

Con el tiempo,  en Guayaquil el 4 de agosto de 1829, conforme avanzaban las enfermedades de Bolívar, iba sintiendo que sus ideales unionistas morían, creyó que de no rectificar y salir del desorden y del crimen, podría generarse un nuevo colonialismo; y al preguntarse sobre quien podía curar los males de América, dijo que “Los Estados Unidos son los peores y son los más fuertes”. Puede decirse que ese ideal unitario, planteado con mucho adelanto, fue poco entendido. El 16 de octubre de 1830, casi muerto y decepcionado, determinó que la situación era terrible y que no era posible poner orden y que había que extinguir “La raza de los americanos, o por lo menos la parte agente del pueblo, sin quedarse más que con los seres pasivos”; creyó que era algo espantoso “Más para lo futuro que para lo presente; ¿dónde se ha imaginado nadie que un mundo entero cayera en frenesí y devorase su propia raza como antropófagos? … eso es único en los anales de los crímenes, y lo que es peor, irremediable”.

Ese pesimismo final de Bolívar no impide reconocer que sus propuestas acerca de la libertad y la unidad de América tendrían gran impacto en otros próceres como Martí y Sandino, que se manifiestan en los actuales procesos sociales y políticos de América Latina que no sólo pretenden unir pueblos para enfrentar al capitalismo neoliberal, sino que se trata de edificar un sistema social que haga posible la ansiada felicidad de Bolívar sobre bases de justicia, libertad, solidaridad, bienestar, equidad y la soberanía del pueblo. O en palabras del Libertador: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política".

24 de julio de 2012

Share

 

nodolibre-software-libre-socialismo

sticker-el pueblo_no_se_rinde_5-25x3_1

Haga Click en la Imagen para Acceder a toda la información de la Asamblea 

¡El Pueblo No se Rinde!

1. Convocatoria a la Asamblea

2. Agenda propuesta de la Asamblea

3. Listado de orgnizaciones acreditadas a la Asamblea

4. Conformacioń de delegados departamentales y municipales.

5. Descripción de la forma de acreditación de nuevas organizaciones.

6. Acuerdos vigentes de Asambleas del FNRP.

7. Reglamentos de Asamblesas del FNRP

8. Formularios de inscripción de prensa

9. Lugar de realización de la asamblea.

twitter fnrpfb

Medios de_Comunicacini_FNRP

Editoriales y artículos de opinión

 

“Los artistas que buscamos la verdad logramos sobrevivir en los lugares más desérticos”

Tegucigalpa, Honduras. Viernes 17 de enero de 2014.- Graduado en la Academia de las Musas ...

 

50 Años después el Departamento de Estado estadounidense reconoce el crimen "Nosotros matamos a Patrice Lumumba"

Medio siglo después, las autoridades estadounidenses han reconocido su implicación en el...

 

¿Cuánto le temen al plan de la patria? (Opinión)

¿Cuánto le temen al plan de la patria? (Opinión)Cada vez más captamos la frustración ...

 

Crisis de inteligencia Americana (CIA)

El último caso del extécnico consultor de la Central de Inteligencia Americana (CIA) Edw...

 

Del golpe de estado al golpe en las urnas

Lo que hemos vivido los últimos días en Honduras merece un análisis mucho más profundo...

 

“EE.UU. necesita una nueva guerra, de lo contrario el capitalismo morirá”

 Las guerras estimulan la economía y EE.UU. es una nación guerrera. Así lo afirma ...

 000afiche 5 puntos

caratula propuestas

Paz en Colombia

paz

Documentos oficiales del Partido Libre

BANDERA LIBRE_-_pequea

Últimas Noticias


Warning: Creating default object from empty value in /home/members/resistenciah/sites/resistenciahonduras.net/web/modules/mod_latestnews/helper.php on line 109

Warning: Creating default object from empty value in /home/members/resistenciah/sites/resistenciahonduras.net/web/modules/mod_latestnews/helper.php on line 109

Warning: Creating default object from empty value in /home/members/resistenciah/sites/resistenciahonduras.net/web/modules/mod_latestnews/helper.php on line 109

Warning: Creating default object from empty value in /home/members/resistenciah/sites/resistenciahonduras.net/web/modules/mod_latestnews/helper.php on line 109

Warning: Creating default object from empty value in /home/members/resistenciah/sites/resistenciahonduras.net/web/modules/mod_latestnews/helper.php on line 109