
Miles de jóvenes copan las calles de la capital de Chile en rechazo al modelo empresarial
Viernes 15 de julio de 2011
Santiago, 14 de julio. Por todas las rendijas de esta capital apacible asoman los síntomas de la revuelta. Los planteles escolares públicos –de bachilleratos a universidad– están tomados por pequeños piquetes de estudiantes, festivos en su mayoría, y proliferan pintas chicas, medianas y grandes con un tema común –no a la educación como pretexto para el lucro– y un horizonte inevitable –la confrontación con el desmesurado instinto gerencial del grupo gobernante. El régimen de Sebastián Piñera no fue el primero que convirtió la enseñanza en materia de lucro, pero sí es el que ha llevado ese proceso a sus expresiones más descarnadamente comerciales. A ello se suman la indignación por los grandes negocios realizados al amparo del poder en terrenos distintos al educativo (que tampoco inventó el grupo de Piñera) y la sensación de orfandad social ante una clase política que impera sobre su propia versión de país, pero que no resuelve los problemas cruciales de Chile.












